sábado, 21 de diciembre de 2013

Sobre reinos y palabras

La mirada de un niño en una película de poco interés, un pasatiempo nocturno, engaña a la memoria y pone en escena recuerdos de otra mirada que daba por olvidada, mementos que derriban castillos de arena que fingían ser fortalezas de acero.

Él había levantado un reino juntando palabras y habitado por palabras, inventado las reglas y ocultado las trampas, dueño de todas las llaves y guardián de los recuerdos encerrados en habitaciones sin puertas ni ventanas.

Dirige un reino de palabras pero no es dueño de ellas, y a veces hay revoluciones. Algunas palabras, más revolucionarias que otras, atentaban con abrir las cámaras donde estaban encerrados los recuerdos reprimidos y fueron exiliadas para mantener el statu quo de su creación. Pero las palabras no solo habitaban, eran reino, cada ladrillo y cada peldaño. Cuantas más palabras exiliaba para proteger la integridad de su obra más vacíos aparecían, las habitaciones prohibidas ya no estaban selladas y los edificios empezaron a colapsar porque unas palabras pesan más que otras y sobre las más conflictivas descansaban los mayores significados.

Su reino se deshace con agua salada que gotea desde arriba (ignorando porqué o de donde ha salido), la tinta de las paredes corre calle abajo, riachuelos entintados de azul fluyen con palabras mezcladas, con significados aleatorios que se crean y destruyen constantemente, y a veces, durante un instante, una concatenación de palabras se hace manifiesto, uno para el que él no está preparado y el goteo de agua salada se hace tormenta y él se deshace junto a su reino en decadencia, liberando los recuerdos de las estancias clausuradas: La escena de aquella película, una mirada capicúa, la imagen de una ciudad a lo lejos. 



viernes, 13 de diciembre de 2013

Arquitecto y constructor

La habitación resembla un estudio fotográfico casero, con innumerables páginas de libros tendidas en cuerdas que son puentes colgantes uniendo vértices de un cuarto. Hay estanterías llenas de esculturas de papel impreso, algunas con una forma definida y otras maltratadas, como montañas de papel arrugado con tinta derramada deliberadamente con la intención de estropear el contenido. Cada una de ellas tiene al pié el título de la obra homónima al libro con la que ha sido creada, un fragmento de la portada arrancado a mano y con el perfil irregular, la incepción de esa distorsión.

Es el lector el que construye la metamorfosis unilateralmente, autor arquitecto y lector constructor, lector que quiere ser autor de su visión de la obra.

En uno de los estantes hay una caja, un pequeño baúl empapelado con letra escrita a mano a bolígrafo azul, tiras de papel desgarradas pegadas la una sobre la otra con la anchura suficiente para no descifrar el texto, solo palabras. En la parte superior hay dibujado con el mismo bolígrafo azul una cerradura, un dibujo posterior al ensamblado de las tiras de papel que deniega todo intento de abrir la caja, ese cofre del tesoro de piel manuscrita o ese recuerdo encarcelado protegido por un conjuro de trazado azul amor llave. En su interior se encuentra lo que no puede deformar, una metamorfosis que no corresponde a él construir, porque dentro de esa caja es autor arquitecto y fuera de ella lector constructor.


Encerrado un libro se titula Inventaventanas.



domingo, 24 de noviembre de 2013

Unfinished

He has found himself in a land where every one speaks different languages and no one speaks time, not even the sun, who hides too early and gets everyone confuses about when is right to close their eyes. And so the city never sleeps, inhabited by walkers with dark circles that try to communicate using the common language, but not the common time, cos time has his own language and doesn't want to be spoken for those who are in a hurry, for those whose time is just been alive and constantly look at the clock.

He is giving the best to communicate but is lost in the translation, lost in his insecurity, lost in doubts. He is trying to hold a reason to stay in the land without time and every reason defies himself reminding him how each time he have had a reason to do something he forgets why, closes his eyes and just does whatever it takes to get it done. His reasons are his obsessions and the rewards always betrays him.


He thinks he may have found a reason to stay, and then remembers how reasons always run away from him, leaving him in the middle of the way with no real achievement and the taste of an unfinished piece, like all the songs without ending, like the book that refuses itself to be written.


viernes, 8 de noviembre de 2013

El tiempo en Londres

Él que esperaba encontrar la ciudad sin tiempo, una metrópolis a galope, ha dado con una ciudad donde los transeúntes no tienen prisa porque van a su hora, el metro va a su hora y todo va a su hora. Menos el sol, el sol en Londres no va a su hora. 

Ha llegado a una ciudad en la que no puede escribir porque no siente nada, acerca el oído a las paredes de los edificios y no entiende sus susurros y lamentos. Él siempre ha hablado patafísica de la que se habla al sur, con más arena que nubes y aunque los fundamentos del lenguaje son los mismos sus palabras vacilan resistiéndose a ser nubladas y la gente lo mira extrañado, como si él no supiera hablar patafísica.

Extranjero del mundo se esconde bajo el edredón de su nueva habitación de las ventanas y contempla la lluvia que acaece en los días pares, pero no se moja, desde su fortaleza de tela clava un bolígrafo en su diario sin deslizarlo y se queda dormido con él en la mano. La limpieza de las páginas le agobia y no puede escribir sino de las páginas en blanco, la patafísica en el norte y el tiempo en Londres.


viernes, 11 de octubre de 2013

La ciencia de las despedidas

Vamos a medir el ángulo del vello erizado a través del método empírico-analítico, hacernos daño para descartar las hipótesis erróneas y amarnos por el bien de la ciencia. La atracción nos hace girar como si el resto de fuerzas del universo no intervinieran y me he aislado en mi estudio para calcular las bases de nuestra relación. Somos esclavos de un amor cuántico que existe y se niega a la vez, el equilibrio de saber que en los imposibles no tenemos elección y que cuando dos cuerpos se alejan las fuerzas de atracción olvidan. Me gustaría cambiar las leyes de la física y estar cerca cuando me encuentre al otro lado, seguir orbitándote y disfrutar de los mareos.
La gravedad no entiende sobre amor y son las decisiones las que gobiernan nuestra atracción, las decisiones las que me alejan de ti, las decisiones que nadie ha impuesto y he elegido yo. Sobre el papel los silogismos no mienten y me culpan por haberte conocido camino al aeropuerto y no tener la entereza de aferrarme al suelo.



miércoles, 2 de octubre de 2013

Manifiesto en una botella

El tick tack del reloj se deja escuchar como salpicaduras de agua, el tiempo gotea como una cuenta atrás y subimos los pies al sofá para no mojarlos. Declaramos que el sofá es nuestra isla y nada podrá arrebatarnos eso. Mientras sube el nivel del agua ignoramos el paso del tiempo jugando en nuestro reino de tela y cojines marrones, para vivir todas las vidas que habrían sido posibles confinadas en los instantes previos al amanecer. La noche empieza a abrazarnos y a nuestro alrededor se van reuniendo papeles flotando en el agua manchados de tinta azul donde una vez el trazado fue legible y vibraba de la emoción, y al fondo se deja ver una maleta a la deriva a la que nos acercamos remando con cuidado para no volcar nuestro navío improvisado. En ella encontramos ropa, algunos libros, una manta y una botella de vino que no se han mojado y nos sentimos como dos niños que han encontrado un tesoro de piratas. Pasamos la noche atesorando el vino a pequeños sorbos y haciéndonos preguntas incómodas y divertidas sobre nuestra infancia, leyendo en voz alta pasajes al azar de los libros que había dentro de la maleta, descubriendo las partes de nuestro cuerpo donde tenemos más cosquillas y aquellas que nos hacen cerrar los ojos. Al acabar el vino escribimos un manifiesto revolucionario, La anarquía bajo la manta, y reímos mucho con el lápiz en la mano, nos peleamos como niños para escribir lo que tiene cada uno pensado para el manifiesto, reivindicamos nuestro derecho a ser siempre jóvenes y apasionados, el real decreto que permite no salir de la cama para trabajar o ir a clase cuando hace frío en la mañana y finalizamos expresando nuestro rechazo a las despedidas con palabras severas y un atisbo de tristeza. Al terminar colocamos el papel enrollado dentro de la botella de vino y lo dejamos con cuidado en el agua, esperando que alguien lo encuentre antes de que amanezca y el manifiesto se haga ley.

Ahora estás dormida y la luz empieza a asomar en un horizonte en el que ya solo hay agua, nuestro tiempo ha estado goteando toda la noche y el reloj está vacío de ticks tacks. Los primeros rayos se posan en tu cara y soy incapaz de despertarte, incapaz de moverme, incapaz de respirar; no puedo mas que contemplar esa escena sin aliento, para que nunca se la lleve el tiempo, para que no la pueda olvidar.

Nunca levantarse del sofá y salir por la puerta fue tan difícil.



domingo, 29 de septiembre de 2013

Salitre

Me derrotó la atracción desmedida que me causan los vestidos de lunares, lunares que son lunas llenas donde yo soy marea.

La chica tenía una sonrisa incapaz de mentir y la mirada de quien está abriendo un regalo de cumpleaños (diecinueve). Ella giraba a cámara lenta agarrada a una colección de globos de colores que la alzaban a varios centímetros del suelo y yo no podía sino orbitar a su alrededor y ser esclavo de su gravedad sin oponer resitencia. La velocidad angular liberó vahídas las palabras que olvidaron con el vértigo que lo que yo intentaba decir era que nunca una sonrisa había declarado la guerra a cada bello de mi cuerpo con tan poca diplomacia y sin tregua y ahora ellos amenazaban con permanecer erizados hasta que consiguiera su teléfono o despelusarme en el intento.

La chica imantada desapareció entre la multitud sin dejar que fuera la mañana quien desvaneciera los cuerpos celestes de su vestido y yo me quedé desorientado en Salitre, contemplando un cielo de madrugada sin estrellas ni lunares, una carta en la que depositar las palabras adecuadas sin poder escribir la dirección de envío.




martes, 17 de septiembre de 2013

La retirada

Decora su retirada con pretextos de emigración estacional, pero lo que le acobarda es despertarse cada mañana en el mismo sofá para enfrentarse al espejo, que indiferente a lo frágil que se siente uno sosteniendo un cepillo de dientes, se empaña recordando cada una de sus decisiones. Ha empezado las despedidas con meses de antelación porque no confía en la determinación de alejarse y sabe que no tiene el orgullo para volver una vez se ha despedido. Ata los cordones una vez tras otra porque siempre se tropieza con ellos y sale a correr mirando hacia atrás, sin prestar atención a si los pies se definen sobre las baldosas amarillas, a riesgo de tocar lava y perder el juego, perderse y olvidar el juego, encontrar los lazos pero no el regalo.

Simplemente vivir se siente como una espera, como repetir curso, el reencuentro de los rostros y la reiteración de los errores. La desidia trepa por las raíces de sus pies y cada día se entierra un poco más en la arena. Por las noches cuando sube la marea los ojos se le llenan de sal y es incapaz de enjuagarlos, los recuerdos laten muy deprisa en su cabeza y se le ha detenido el corazón de no usarlo.


Una vez leyó que una retirada a tiempo es una victoria y conoce de buena mano que la huida tiene pena pero no gloria.


domingo, 18 de agosto de 2013

La vendedora de caracolas

Polo lleva un reloj tatuado que siempre marca la misma hora, es paradigma de la deshora, el despropósito de las intenciones. A lo largo de sus viajes ha conocido más de una sonrisa en la orilla y las ha dejado todas para cuando hubiera concluido su periplo, estúpido de él procrastina el amor como quien abandona los deberes del colegio al último día y pone fechas sin término a las declaraciones para nunca afrontarse a ellas. Lleva recuerdos de todos sus amores ininteligibles para no olvidar que tiene puertos a los que regresar, pero nunca regresa y sus totems solo le recuerdan que es un cobarde. 


Ahora no sabe que hacer con el collar que conservaba para la vendedora de caracolas, símbolo espiral de que no la había olvidado. Para cuando volvió a buscarla la espera se la había llevado de la orilla.



sábado, 3 de agosto de 2013

Oda al constructor de ventanas

El constructor de ventanas ha abandonado su empleo, ha cerrado todas las ventanas que había inventado y no tiene más paradas en su viaje. Dedicará el tiempo que le queda a escribir la elegía de su viaje, retratar el dulce sabor de sus derrotas, sus discusiones con Kublai Khan. No tiene fuerzas para una nueva aventura, ha vendido su barco, los mapas que había dibujado y todas las obras sobre ciudades quizá existentes para comprar un hogar atado al suelo, uno que no pueda viajar con él. Desde una habitación en Venecia contempla la ciudad a través de la ventana, una ventana de madera y cristal, muy diferente de aquellas que había inventado.

Se enciende un cigarro, pese a que él no fuma, y se estira los dedos sentado en su escritorio, la única pieza que conserva de su antiguo barco. Frente a él tiene escrupulosamente colocados algunas hojas de papel y un bote con tinta, le da una profunda calada a su cigarro mal liado y comienza a escribir:

La pluma me dice que eres una ventana con cortinas de lunares, una con vistas poco favorecidas de Venecia.



sábado, 27 de julio de 2013

La máquina sin tiempo

Se mira la palma de las manos constantemente pensando que lo de la quiromancia es interpretación de cada uno y uno entiende su propia letra mejor que la de nadie.

Tiene una máquina del tiempo que solo viaja hacia delante y no le está permitido vivir el presente ni deshacer sus errores, solo avanzar. Se dedica a bajar una palanca y viajar días, meses, sacar la cabeza por la puerta de su máquina y volver a entrar no conforme con la fecha. Él odia su máquina, sabe que está desperdiciando su vida dentro de una caja con cables y mecanismos que no termina de entender. Solo quería volver atrás, una oportunidad para decir las palabras que no supo elegir en el momento adecuado, pero cada vez que baja la palanca se aleja más y más.

Se recrea con un viejo diario de su adolescencia donde llenaba páginas de declaraciones y conversaciones ficticias que no se aventuraba a tener de otro modo. En esas páginas siempre habla de encontrar la frase exacta, encontrar las palabras que habría de decir llegado el momento al amor prometido por un cine malinterpretado que no debió ver antes de alcanzar la madurez. Solo habría una oportunidad, una vida un intento, y tenían que ser las palabras exactas. Con el tiempo entendió que quizá no existieran tales palabras y prefirió perder el habla a admitirlo, las encontraría aunque ya fuera demasiado tarde para pronunciarlas. La llamó la chica de las palabras, guardiana de lo que faltaba por decir, y le regaló una pluma para que si él no encontraba las palabras a tiempo, ella pudiera crear las suyas propias.

Ahora cree haber encontrado las palabras adecuadas y ha construido una máquina del tiempo para pronunciarlas antes de que sea demasiado tarde, pero cada vez que baja la palanca se aleja más y más.  


sábado, 6 de julio de 2013

Cerillas sin vértigo

Ahora que estamos en un cruce de caminos bien podríamos acampar aquí, a ver si la mañana nos dibuja una flechita en el horizonte, una idea de por donde hay que ir. Dejamos el mundo donde todo parecía estar en su sitio para buscar algo más, complicarnos para encontrar esos asentamientos que aparecen en las road movies donde están prohibidos los relojes. Recorremos kilómetros de redención en un coche sin luces, el universo encerrado en una carrocería de hierro y cristal, el infinito bajo el asiento del copiloto. Hemos renunciado al mundo de los vivos para encontrar el amor que aparecía prometido en las canciones de nuestro disco duro, y no hacemos más que conducir sin rumbo con ridículas gafas de sol, con cristales demasiado densos como para ver a través de nuestros compañeros de viaje.

Por la noche no podemos vernos, sutilmente un cigarrillo te ilumina cara en cada calada, y se siente como si ya no quisiera seguir buscando.

Entonces las cerillas se alzan hacia arriba.

Siempre he querido saber cómo haces eso.


domingo, 30 de junio de 2013

Ciudad imantada

La ficción tiene muchas cosas que opinar sobre su realidad, vive saltando de casualidad en casualidad como en baldosas amarillas, negando las coincidencias por ser la respuesta más razonable y seguramente veraz. Nunca le ha dado mayor importancia al firme del camino si al final hay una ciudad que cambie desde dentro, una Venecia para Marco Polo, la ciudad que los del altiplano dieron un nombre capicúa sin saberlo. Nunca le ha dado mayor importancia al firme del camino y lleva años caminando en círculos al rededor de una ciudad imantada, orbitando sin llegar a ninguna parte. El tiempo hace mella en la palma de su mano y en cada vuelta hay una rallita más, una nueva colección de pasos mal invertidos.  




sábado, 15 de junio de 2013

Fotomatón

Siempre he preferido los imposibles, mi vida está llena de imposibles, como besarte dentro de un fotomatón, introduciendo monedas como si ese fuera el único lugar donde tuviéramos permitido hacerlo y esconder los pequeños cuadraditos de papel fotográfico por la ciudad, como carteles de se busca.

Porque eres fotografía, mi instante de colores quemados y ahora que no se fabrica nuestra película te retrato con papeles caducados. Eres capicúa y no importa que tus letras no se lean igual en ambos sentidos, porque eres la guardiana de las palabras y las letras danzan cuando estás cerca. Eres magia y si hubiera forma en la que pudiera explicar eso, no serías magia, no serías fotografía y no serías capicúa.




sábado, 11 de mayo de 2013

Huso horario

Soy la expresión lasciva de la gente que se gira e inclina la mirada unos grados al suelo cuando pasas, la respiración que se corta 3 centímetros encima del ombligo al pensar en almohadas rotas y plumas por el suelo. Soy el sonido del agua cuando ya ha terminado de llover, pulso sin ritmo que late cada vez más despacio aguardando el último estertor de la noche.  

Eres el TIC y yo soy el TAC de dos relojes que no coinciden en la misma habitación, desincronizados hasta que uno de los dos (el TAC, seguramente) deje de dar la hora correcta, y ya no seremos TIC y TAC y no habrá tiempo de corroborar la visión del amor de Oliverio Girondo.

 Pertenecemos a zonas horarias diferentes bajo el mismo techo.



jueves, 4 de abril de 2013

Baldosas

Él siempre se pierde cuando mira al suelo, mide las distancias en baldosas y no entiende de cintas al cruzar una meta.
No sabe contener sus impulsos y huye de todo aquello que le acelere el pecho, se aleja de las cosas que le gustan para que permanezcan tal y como son, para no mancharlas de intenciones y compromisos.
Esconde los bolígrafos y los sellos porque no sabe bien como utilizarlos y siempre, después de una buena sesión de cine, intentará usarlos para atentar contra el estatus quo de las personas que le importan con vacilaciones sobre sudor y sábanas.
Él no sabe actuar de otra manera y solo le queda pensar que es el chico de las palabras de alguien que también camina mirando al suelo.
Se cruzarán a menudo cabizbajos y nunca serán testigos de sus encuentros.



viernes, 29 de marzo de 2013

La prisión desde dentro

Voy a equivocarme por placer, por la misma razón por la que enciendo un cigarrillo al volver de correr. Alontanarme de la frontera que dibujan nuestros principios, lo que está bien visto popularmente, reglas como no llamar por teléfono hasta que transcurran tres días y hacerse el difícil; ritual para deshacer la cama y cambiar luego las sábanas.
Seguiré saltándome las directrices y actuando erróneamente hasta beber del sexo de quien no se pregunte si es lo correcto, porque ya tengo demasiado bagaje de recuerdos sobre el pecho y entiendo que todos llevamos nuestras prisiones dentro. Por eso te estoy proponiendo compartir celda esta noche, ser agua y ser sal, la pasión que no entiende de la mañana y no quiere despertar. 





martes, 26 de marzo de 2013

Tatuajes delebles

Vamos a desgajar a la suerte negando su voluntad habitual, su despertar a solas, la ausencia de un perfume diferente en la almohada.
Vamos a vibrar con o sin canción, sin necesidad de una "nuestra" canción, porque seremos música, seremos eco y temblor, el ritmo del colchón que poco entiende de ritmo, y algo menos de amor.
Vamos a tatuarnos el tiempo mal invertido con la tinta de un BIC roto y la aguja de un reloj, y voy a dejar que pintes un signo de interrogación sobre mi ombligo, deleble, que desaparezca cuando no sepamos cómo actuar.  
Vamos beber de los labios equivocados, vamos a errar, amarnos de mentira para así, quizás, sentirlo como si fuera de verdad.




martes, 19 de marzo de 2013

Los batidos

Olvidemos los deberes y finjamos que vivimos en el Polo Norte, que el sol no saldrá a la hora de siempre y nos quedan seis meses por delante para representar el amor más horizontal y obsceno. Dejaré las ventanas abiertas y tiraré el edredón al suelo antes de soltar el primer botón, pacto de confianza donde prometo que no pasarás frío, así nos frotemos tan fuerte que tu piel y la mía ya no sean más tuya y mía, mis huellas dactilares quedarán tatuadas a fuego en cada curva donde me detenga por más de dos minutos, y te haré daño, y lo siento. Las caricias no volverán a ser tan suaves ni los dientes tan ofensivos, crearemos nuevas definiciones para identificar las partes de nuestro cuerpo, inventaremos nuevos nombres para las posturas que luego decidiremos utilizar tras discutirlo seria y subjetivamente, como si estuviéramos eligiendo película para la tarde. Te tocaré con la mayor delicadeza utilizando toda la fuerza que mis músculos puedan desarrollar, contrayéndose y relajándose al ritmo de las canciones que jamás fueron pensadas para eso, esas canciones que en realidad invitan a tomar batido de fresa y a jugar a hacernos cosquillas sin utilizar las manos.



domingo, 10 de marzo de 2013

Amor llave

Ha tomado muchas decisiones últimamente, todas acertadas porque ya no existen las decisiones no acertadas, sabe que todas las decisiones no acertadas le acerarían a ti. En realidad solo ha cambiado el concepto de acertado por el de no acertado para no sentirse mal al evitarte, huir de los bares en los que podría encontrarte, no asistir a las sesiones de cine que te gustan. Vive en una ciudad que lleva tu nombre y cuando se acerca cambia y cuando se aleja también; se transforma, se traslada y esconde las señalizaciones para que no pueda escapar de ella, para habitarla sin saberlo, habitarte y tu habitarle a él. Ciudad capicúa no importa por donde se lea y desde que parte se observe, como se ordenen sus letras y sus gestos, las intenciones o el aroma; sigue siendo ella, tan ella y tan propio, guardiana de sus propias llaves, aduana en sus fronteras, laberinto de sus calles y sin embargo deja que él la habite sin dejar que él lo sepa, se compadece del viajero con heridas en los pies y hace crecer la hierba a su paso impregnada de rocío y olor a mañana de domingo para cuidar de su caminar cansado.

Él no entiende el amor llave porque siempre ha creído en un amor sin puertas, un amor de ventanas y vértigo, amor de 35 mm, amor papel, amor impar. Pero sin pretenderlo es amor unilateral y tiene los ojos húmedos para llevar el olor del mar consigo, eso también lo hace sin pretenderlo.



viernes, 8 de marzo de 2013

El mundo dentro de una maleta

La noche le persigue como los recuerdos, como los recuerdos siempre han hecho, sobretodo por la noche. El quiere huir de tantas cosas que no sabe donde esconderse, ha dejado su trabajo y ahora viaja oculto entre las variopintas maletas de un tren con destino a Daarjeling, sin sus propias maletas, sin nada propio, un nombre propio. Polizón del mundo espera que alguien le encuentre y se apiade de él, le ponga un punto rojo en la frente y un nombre, nuevo, uno que no comprenda. Entonces y solo entonces, ya no será Marco Polo; su tren llegará al final del trayecto.


sábado, 16 de febrero de 2013

Celofán

Todavía confunde el sueño y la vigilia, la realidad se extiende como la cama hecha sin ganas, con las mantas extendidas y aun así llenas de imperfecciones y pliegues. Sabía que la desintoxicación sería dura, por eso evadió las promesas y las fechas de entrega, se mira al espejo y espera, desea, verse envejecido, una señal de que los relojes vuelven a latir y bombean ganas de quedarse con las ganas, de intentarlo al menos, equivocarse otra vez para poder sentirse vivo. Él que podía contar su vida uniendo errores se ha quedado sin ellos, los ha cometido todos y ya no quedan más intentos con los que construir una casualidad, una tan bonita como la que le impulso a recorrer el mundo alzando ventanas en las paredes garabateadas con manifiestos de celofán y magia.  



sábado, 9 de febrero de 2013

Prove us wrong

I dare you to shout to the clouds and stop the rain, to take back the water up there. I dare you to dare me, to prove me wrong, defy the time and broke all the clocks. Because I can't remember in wich part I stopped to run towards things and started to run away from them, when the feeling of waiting just to see if something happens became a delay, a countdown to a game over. Lets make a deal and defy everything that doesn't feel right until we become the disowned childs of the world we made.



viernes, 1 de febrero de 2013

Instrucciones para caminar

Se trata de poner un pie y después el otro. Repítalo de forma indefinida hasta llegar al destino deseado.
Él ya nunca duerme en su cama, ha perdido el gusto por los pequeños placeres. Relee los mismos libros una y otra vez porque no quiere nuevas aventuras, confía en que ninguna de esas historias sabe mentirle, pero se equivoca. Nunca había gastado tanto papel y escrito tan poco, borrar se ha convertido en la nueva excusa, pero él dice que en realidad ahora es más crítico y no puede escribir cualquier cosa, y se equivoca, se equivoca tanto que el lápiz ha dejado de hablarle y no se dignará a dirigirle la palabra hasta que él comprenda que no es enemigo del tiempo sino testigo de sus caprichos y que la magia que buscaba habita bajo su propia piel.

miércoles, 30 de enero de 2013

Créditos de cierre

Ya nunca disimulo cuando lloro en el cine, aunque sea la última escena. Desfilo con orgullo y la barba empapada entre los espectadores que miran al suelo y se frotan la cara con discreción a la salida, envidio sus tapujos, su corrección, sus ojos rojos y secos. Hoy soy la ausencia de aplausos al caer el telón, la indiferencia, el amor guardado en una caja de zapatos.


domingo, 27 de enero de 2013

El viaje de vuelta

Marco Polo ha hecho las maletas y a empezado a caminar, hacia el norte, donde el frío polar le haga temblar la voz y no le permita hablar. Si antes se dedicaba a abrir ventanas, ahora intenta cerrarlas, todas. Largo viaje de vuelta le espera a Polo, ha dejado una ventana abierta en cada puerto. Dejará Venecia para el final pues allí, un domingo temprano, el lápiz le confesó que podría encontrar la más pura esencia de la magia escondida tras una ventana con cortinas de lunares. Pobre de él que tras haber recorrido cada húmeda calle de su ciudad y trepado a cada balcón para mirar a través del cristal no encontró lo que buscaba. Era inevitable emprender un viaje en busca del sueño inefable tras el cristal, su chica de las palabras, su Pola, la otra parte de él mismo; y si no podía encontrarlo, lo inventaría.

Largo viaje de vuelta le espera a Polo, ha dejado tantas ventanas abiertas.




miércoles, 23 de enero de 2013

Censuras


Somos el tiempo no utilizado, la probabilidad y los pudieron ser. Solo existo a micras bajo la piel, cuando los pelos se erizan; el resto del tiempo sueño el papel, soy el papel, miento al papel. Ahora que no queda tinta los guionistas exigen que utilice la voz, pero no me volverán a dejar hablar de ti, han puesto etiquetas de parental advisory a cada palabra que empiece por "i" para que nosotros, niños de inocencia diáfana, no podamos entendernos.