miércoles, 26 de noviembre de 2014

Cosquillas en inglés se dice tickles

La atracción por las cosas que no entiende a menudo lo transporta a lugares donde no está seguro si quiere ir y sin embargo se deja orbitar sin oponer resistencia alrededor de los seres imantados con la expectativa de aprender algo nuevo, descubrir una nueva razón, experimentar el amor de la forma menos convencional, y menos amor. Le gusta jugar sin establecer las reglas a priori, bailar el agua a quien baila bajo el agua, dejando que las palabras hablen por él, o no, que las miradas hablen por el, o no, que el tacto hable por los dos y quizá, no, solo quizá las palabras y los gestos formen parte del baile, del juego de niños que quieren conocerse sin mostrar todas las cartas.

Los ojos que se posan en él hunden los cimientos sobre los que ha construido su vigor, lo deshacen como chocolate fundido, suscitan la oblicuidad derrocando el derecho a defenderse de una mirada como quien defiende una idea, el derecho a crear una idea, un nuevo concepto, el tipo de amor entre personas que no están enamoradas.



lunes, 17 de noviembre de 2014

Contemplaciones

Ver a esa joven durmiendo en el sofa con un solo zapato le pareció tan bonito que le entristeció, la serenidad de su calma, la expresión de ojos cerrados más propia. El cuerpo indefenso de la joven se deja malear con facilidad en una mente habitada por dignidad solo cuando interesa y en su imaginación ella posa con los ojos abiertos, manteniendo la mirada, como si no hubiera nada más erótico que imaginar, nada más imponente que una chica mirando desde un sofá.

La figura sobre el sofá le conmovía de una forma que no tenía ninguna relación con esa escena, quizá el estimulo de la memoria evocando otra escena diferente o quizá ese tipo de belleza es triste nomás. La chica de Stendhal, Venus de un solo zapato, quedó reducida a musa cuando quiso retratarla en su libreta, quedó reducida a idea tras descubrir que no poseía el arte que hiciera justicia sirviéndose pues de palabras, quedó reducida a recuerdo cuando sin palabras cerró la libreta hasta que las palabras llegaran a él, quedó reducida a una historia sobre una joven que dormía con un solo zapato.


lunes, 10 de noviembre de 2014

Mandy

Sus pies se comunican con el resto de seres agitados en el ritual donde el lenguaje físico es la jerga oficial, el único a tener en cuenta. Las miradas, dilatadas y sin apocamiento, polarizan la gravedad que une los cuerpos que se encuentran en el mismo éxtasi y coordinan los pasos que marcan el ritmo del otro, desvelando los intereses y las ofertas que cada uno presenta.

Ocurre a veces que él acepta todos los dulces que se reparten en los cuartos de baño y deja su corazón al ritmo de Mandy, dama del baile y los estados alterados. Oh Mandy, la medicina sin receta toma control de las decisiones que nunca plantea, delegando la responsabilidad a un futuro con menos noche y menos luces y menos frenesí y menos Mandy.

Ahora está acostado entre el mobiliario y los cojines del club de noche, pero ya no hay noche, se escuchan los desastres y ronquidos del resto de seres de baile que habitan ese escenario acolchado y utiliza ese momento perfecto de arte y destrucción, la inventiva de los químicos que aun bombean su cuerpo, para crear algo bonito.

Para destruir algo bonito.