lunes, 7 de julio de 2014

La casa

Sueña con relativa frecuencia sobre una casa horadada en piedra en un peñón sobre el agua. Algunas veces no la encuentra donde la había dejado la última vez y en su lugar la encuentra en el cráter inundado de otro planeta, en un oasis de una Tierra sin vida en el año 7.780, o se sueña a si mismo relatando la historia de la casa cavada en piedra a oídos incrédulos que exigen pruebas de su existencia.

La casa está formada por salas circulares y a veces las paredes son de un blanco prístino como el marfil y otras el tiempo se exhibe a través de la vegetación que se filtra por las grietas, pero siempre la misma, siempre rodeada de agua y siempre con vistas a una ciudad que se llama Azara. De Azara no sabe mucho, sabe como se llama pero no está seguro de cómo se escribe y su historia cambia ligeramente cuando sus habitantes hablan de ella de un sueño a otro, como el paisaje de su alrededor; a veces se refieren a ella como la última ciudad con vida de la Tierra o la colonia en algún planeta distante, pero siempre la misma. Desde el balcón de la casa cavada en piedra se puede ver la ciudad de casas blancas, pequeñas, dispuestas unas sobre las otras flotando en el agua. En sus sueños él ha vivido siempre en esa casa con vistas a Azara, ha soñado encontrarla por primera vez y ha soñado envejecer mirando la ciudad imposible desde su balcón en ruinas.

Cuando despierta corre a escribir cada nuevo sueño de la casa en su diario y quiere creer que Azara no es sino Venecia, al otro lado, sin esperar al año 7.780 o viajar a otro planeta.