Él no sabe actuar como las personas
normales o cuando es correcto decir lo que piensa, pero se niega a
dejar correr el tiempo y prefiere equivocarse a caer. Siempre ha
pensado que las rimas tienen gracia, que nadie puede escribir un
poema de amor haciendo coincidir el final de las frases, calzar
palabras en su métrica, hacer que todo sea exacto; el amor exacto,
la persona exacta. Quizás y sólo por eso nunca ha dado con las
palabras exactas y las personas exactas y las grandes obras de los
mejores poetas le resultan divertidas, tan monas y tan exactas. Quizá
nunca tuvo sentido de la belleza y descubrió que exacto rima con
exacto, marchándose a la cama ebrio una noche a las 4 de la mañana
contento al haber hecho poesía; tan perfecta y tan exacta.