Soy la expresión lasciva de la gente que
se gira e inclina la mirada unos grados al suelo cuando pasas, la
respiración que se corta 3 centímetros encima del ombligo al pensar
en almohadas rotas y plumas por el suelo. Soy el sonido del agua
cuando ya ha terminado de llover, pulso sin ritmo que late cada vez
más despacio aguardando el último estertor de la noche.
Eres el TIC y yo soy el TAC de dos
relojes que no coinciden en la misma habitación, desincronizados
hasta que uno de los dos (el TAC, seguramente) deje de dar la hora
correcta, y ya no seremos TIC y TAC y no habrá tiempo de corroborar
la visión del amor de Oliverio Girondo.
Pertenecemos a zonas horarias diferentes
bajo el mismo techo.