domingo, 30 de junio de 2013

Ciudad imantada

La ficción tiene muchas cosas que opinar sobre su realidad, vive saltando de casualidad en casualidad como en baldosas amarillas, negando las coincidencias por ser la respuesta más razonable y seguramente veraz. Nunca le ha dado mayor importancia al firme del camino si al final hay una ciudad que cambie desde dentro, una Venecia para Marco Polo, la ciudad que los del altiplano dieron un nombre capicúa sin saberlo. Nunca le ha dado mayor importancia al firme del camino y lleva años caminando en círculos al rededor de una ciudad imantada, orbitando sin llegar a ninguna parte. El tiempo hace mella en la palma de su mano y en cada vuelta hay una rallita más, una nueva colección de pasos mal invertidos.  




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