No se puede jugar a inventar sueños si no estás dispuesto a quedarte durmiendo, a llegar tarde.
Tarde al otro lado, donde hace más frío y los relojes funcionan. Aquí no funciona nada, ni despertadores, ni párpados, siquiera las manos. Pero a este lado nadie llega tarde, es imposible, como rasparse las rodillas; la relatividad es ciencia exacta y el surrealismo inventa las reglas de juego que defiende diciendo: – Es que en mi casa jugamos así.
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