sábado, 18 de octubre de 2014

Las listas

En su interior habita un reloj con una bailarina de porcelana que olvida que es cristal piedra y baila con la fluidez de una lámpara volcánica cuando se cumplen los requisitos que él, caparazón de piel y trajes de clochard, ha escrito en una de sus listas.

A decir verdad tiene listas para todo, algunas más ordinarias como sus propósitos de año nuevo, la recopilación del cine que le ha hecho llorar o las canciones que invitan al bello a salir de la piel; y otras listas quizá más extravagantes pero igualmente necesarias como las revoluciones para después de una caída, los posibles que no fueron posibles, su colección de momentos apolíneos o los rasgos que le cautiva encontrar en una mujer; y es en esos rasgos donde el cumplimiento de los requisitos se hace manifiesto, la destrucción es un mal menor y hay que desenfundar con sutileza el bolígrafo para la próxima enumeración de revoluciones tras una caída.

Cada cierto tiempo una enumeración de rasgos se verán agrupados en una sola sonrisa y él no podrá contener el impulso de redactar el manifiesto resultante para después olvidarlo y dejar la responsabilidad y el peso al papel, convertir idea en recuerdo, la sonrisa que equivalía mil páginas escrita en unas pocas líneas sobre listas y un reloj.


viernes, 3 de octubre de 2014

Penitencias

Ciudadano del mundo escribe cartas que no saldrán de su mesilla de noche, las fronteras están delimitadas por el peso de su cartera y las reglas que el mismo se impone decretan cuanto tiempo dura un exilio.

El siempre declara que no se arrepiente de nada de lo que ha hecho en su vida, pero guarda un agravio absoluto, una aversión perenne, a aquellas cosas que no ha hecho como si fueran una ofensa al tiempo mismo, al orden del cosmos, el acto vandálico a los trenes perdidos. Su condena lo transporta de un lugar a otro rememorando sus posibles y escribiendo cartas de disculpa en tercera persona a aquellas personas que pudieron ser y momentos que pudieron ser, a las catástrofes inacabadas y las intenciones adelantadas. Su vida es una apología a los posibles escrita con dedicación y desvelo que, como el resto de cartas de disculpa, no saldrá de su mesilla de noche.

Hoy es uno de esos días en los que Polo es la mirada de la gente que no repara en él, el recuerdo de una mujer y sus pudieron ser.