Los conductores de autocar siguen sin saber donde quiero bajarme, el tiempo se detiene en el metro y la atracción más vertiginosa se puede vivir en viaje horizontal. Pero nadie te lleva al circulo polar por menos de dos mil coronas y olvídate si te dan miedo las alturas.
Ahora que puedo mensurar distancias en milimetros luz e ilusiones en años caracol (aproximados), tengo el deposito lleno de aire. No hace falta gasolina para volver de los sueños, así que no es mester que despiertes, mejor quedate durmiendo.
Nunca había tenido las orejas tan rojas, no todos sentimos con el corazón.
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