martes, 19 de marzo de 2013

Los batidos

Olvidemos los deberes y finjamos que vivimos en el Polo Norte, que el sol no saldrá a la hora de siempre y nos quedan seis meses por delante para representar el amor más horizontal y obsceno. Dejaré las ventanas abiertas y tiraré el edredón al suelo antes de soltar el primer botón, pacto de confianza donde prometo que no pasarás frío, así nos frotemos tan fuerte que tu piel y la mía ya no sean más tuya y mía, mis huellas dactilares quedarán tatuadas a fuego en cada curva donde me detenga por más de dos minutos, y te haré daño, y lo siento. Las caricias no volverán a ser tan suaves ni los dientes tan ofensivos, crearemos nuevas definiciones para identificar las partes de nuestro cuerpo, inventaremos nuevos nombres para las posturas que luego decidiremos utilizar tras discutirlo seria y subjetivamente, como si estuviéramos eligiendo película para la tarde. Te tocaré con la mayor delicadeza utilizando toda la fuerza que mis músculos puedan desarrollar, contrayéndose y relajándose al ritmo de las canciones que jamás fueron pensadas para eso, esas canciones que en realidad invitan a tomar batido de fresa y a jugar a hacernos cosquillas sin utilizar las manos.



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