Se quedan los abismos sin puntos ni resquicios, donde mirar o avalanzarse, donde cortar con las manos. Sin automatismos claros, despellejando las fibras de papel, escuchando matemáticas y quemando la tinta de un boligrafo bic. Llegas a la página donde a la vuelta le da un todo, donde el capitulo se pone al final y la portada se esconde entre palabras.
Es lo que me va a pasar, lanzarse sin esperar a que los puntos y los laberintos me dicten el ritmo, me permitan respirar. Porque no todos soñamos en sepia o en desteñido azulado de una polaroid de más de 30 años y tardaré en llamar para confirmarlo, se nos hará tarde, nos devorará el tiempo se humedecerá el espacio.
La mañana nos despierta, y esperamos, y la mañana te despierta, y es demasiado tarde y esperamos a mañana que ahora ya es tarde, mejor esperamos.
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