viernes, 29 de marzo de 2013

La prisión desde dentro

Voy a equivocarme por placer, por la misma razón por la que enciendo un cigarrillo al volver de correr. Alontanarme de la frontera que dibujan nuestros principios, lo que está bien visto popularmente, reglas como no llamar por teléfono hasta que transcurran tres días y hacerse el difícil; ritual para deshacer la cama y cambiar luego las sábanas.
Seguiré saltándome las directrices y actuando erróneamente hasta beber del sexo de quien no se pregunte si es lo correcto, porque ya tengo demasiado bagaje de recuerdos sobre el pecho y entiendo que todos llevamos nuestras prisiones dentro. Por eso te estoy proponiendo compartir celda esta noche, ser agua y ser sal, la pasión que no entiende de la mañana y no quiere despertar. 





martes, 26 de marzo de 2013

Tatuajes delebles

Vamos a desgajar a la suerte negando su voluntad habitual, su despertar a solas, la ausencia de un perfume diferente en la almohada.
Vamos a vibrar con o sin canción, sin necesidad de una "nuestra" canción, porque seremos música, seremos eco y temblor, el ritmo del colchón que poco entiende de ritmo, y algo menos de amor.
Vamos a tatuarnos el tiempo mal invertido con la tinta de un BIC roto y la aguja de un reloj, y voy a dejar que pintes un signo de interrogación sobre mi ombligo, deleble, que desaparezca cuando no sepamos cómo actuar.  
Vamos beber de los labios equivocados, vamos a errar, amarnos de mentira para así, quizás, sentirlo como si fuera de verdad.




martes, 19 de marzo de 2013

Los batidos

Olvidemos los deberes y finjamos que vivimos en el Polo Norte, que el sol no saldrá a la hora de siempre y nos quedan seis meses por delante para representar el amor más horizontal y obsceno. Dejaré las ventanas abiertas y tiraré el edredón al suelo antes de soltar el primer botón, pacto de confianza donde prometo que no pasarás frío, así nos frotemos tan fuerte que tu piel y la mía ya no sean más tuya y mía, mis huellas dactilares quedarán tatuadas a fuego en cada curva donde me detenga por más de dos minutos, y te haré daño, y lo siento. Las caricias no volverán a ser tan suaves ni los dientes tan ofensivos, crearemos nuevas definiciones para identificar las partes de nuestro cuerpo, inventaremos nuevos nombres para las posturas que luego decidiremos utilizar tras discutirlo seria y subjetivamente, como si estuviéramos eligiendo película para la tarde. Te tocaré con la mayor delicadeza utilizando toda la fuerza que mis músculos puedan desarrollar, contrayéndose y relajándose al ritmo de las canciones que jamás fueron pensadas para eso, esas canciones que en realidad invitan a tomar batido de fresa y a jugar a hacernos cosquillas sin utilizar las manos.



domingo, 10 de marzo de 2013

Amor llave

Ha tomado muchas decisiones últimamente, todas acertadas porque ya no existen las decisiones no acertadas, sabe que todas las decisiones no acertadas le acerarían a ti. En realidad solo ha cambiado el concepto de acertado por el de no acertado para no sentirse mal al evitarte, huir de los bares en los que podría encontrarte, no asistir a las sesiones de cine que te gustan. Vive en una ciudad que lleva tu nombre y cuando se acerca cambia y cuando se aleja también; se transforma, se traslada y esconde las señalizaciones para que no pueda escapar de ella, para habitarla sin saberlo, habitarte y tu habitarle a él. Ciudad capicúa no importa por donde se lea y desde que parte se observe, como se ordenen sus letras y sus gestos, las intenciones o el aroma; sigue siendo ella, tan ella y tan propio, guardiana de sus propias llaves, aduana en sus fronteras, laberinto de sus calles y sin embargo deja que él la habite sin dejar que él lo sepa, se compadece del viajero con heridas en los pies y hace crecer la hierba a su paso impregnada de rocío y olor a mañana de domingo para cuidar de su caminar cansado.

Él no entiende el amor llave porque siempre ha creído en un amor sin puertas, un amor de ventanas y vértigo, amor de 35 mm, amor papel, amor impar. Pero sin pretenderlo es amor unilateral y tiene los ojos húmedos para llevar el olor del mar consigo, eso también lo hace sin pretenderlo.



viernes, 8 de marzo de 2013

El mundo dentro de una maleta

La noche le persigue como los recuerdos, como los recuerdos siempre han hecho, sobretodo por la noche. El quiere huir de tantas cosas que no sabe donde esconderse, ha dejado su trabajo y ahora viaja oculto entre las variopintas maletas de un tren con destino a Daarjeling, sin sus propias maletas, sin nada propio, un nombre propio. Polizón del mundo espera que alguien le encuentre y se apiade de él, le ponga un punto rojo en la frente y un nombre, nuevo, uno que no comprenda. Entonces y solo entonces, ya no será Marco Polo; su tren llegará al final del trayecto.