sábado, 28 de abril de 2012

Cuando está aburrido lee la página 151 de libros al azar para buscar casualidades entre ellos


Leyendo a Kerouac, un libro prestado, descubrió que la página 151 de todas las historias tenían algo diferente. Se prometió ser fiel a ellas y delegar a las casualidades las decisiones enmarañadas. Sin embargo con el tiempo demostró ser un cobarde que utiliza referencias de obras que no ha escrito para no tener que tomar nunca decisiones.

Puedes encontrarlo mirando siempre a otro sitio, esperando que las intenciones lleguen a él.

Es un idiota.

jueves, 19 de abril de 2012

Andiamo via


Te quitas las botas, que ya pesan, y te acercas sin apartar la vista, lentamente, como un felino dando caza, como si no te estuviera viendo.
Vamos a hacer una pelea de gatos, con garras de terciopelo y huesos de oso de peluche, sin poder hacernos daño.
Vamos a estar guerreando hasta quedar extasiados, reducidos a un ovillo de lana que de vez en cuando se queja un poco y deja entrever un leve gemido.
Vamos a quedarnos dormidos.


lunes, 16 de abril de 2012

A bocajarro


¿Te apuntas a un café? A inventar juegos, crear palabras, declararnos la guerra con piedras y lacasitos, competición de pelos erizados y discos amontonados en la mesilla, ropa tirada en el suelo, fumarnos enredados y dejar el tabaco para luego, equivocarnos de ropa y travestirnos y dejarnos y volver, beber, bebernos, hacerlo; coger aire. 

¿Te apuntas a un café?

jueves, 12 de abril de 2012

Paraguas de lana


Si la tormenta alcanza su punto álgido, correré a refugiarme donde las calles no tienen nombre y los transeúntes declaran su amor anónimamente en cada encuentro. En esas calles, se detienen uno frente al otro, inclinan su paraguas en señal de interés y recitan frases lascivas en lenguajes prohibidos, ritual privado a aquellos transeúntes sin un paraguas en la mano. Y yo con el pelo empapado, bajo la lluvia cabizbajo, me lanzo a crucero con los pies perdidos de barro hasta llegar a tu casa y con el vendaval de mi lado abrir tus ventanas, romper los cristales si hiciera falta para gritar que lo he conseguido.

He hecho llover y ya no necesitaremos paraguas.


lunes, 9 de abril de 2012

Milímetros luz


Sigue el pulso, amenazando los cimientos que vibran y ronronean al son del velo de polvo que crea una película translucida y gris entre nosotros, apareciendo intermitentemente en cada zumbido. Mis latidos, ahora con la fuerza del Tzar, colapsan edificios, sumen ciudades en desiertos de ceniza y metal fundido. Apenas unos milímetros luz separan la realidad de todo lo que invento, todo lo que construyo por frustración y desconocimiento y las ganas de expresar lo que siente el protagonista de las historias manchadas con tanta tinta y tanto menos pintalabios; los milímetros luz necesarios para dejar escapar los suspiros sin amanecer siameses, para seguir discerniendo que no eres un personaje de mis cuentos, ciudad portuaria a lo lejos.