Leyendo a Kerouac, un libro prestado,
descubrió que la página 151 de todas las historias tenían algo
diferente. Se prometió ser fiel a ellas y delegar a las casualidades
las decisiones enmarañadas. Sin embargo con el tiempo demostró ser
un cobarde que utiliza referencias de obras que no ha escrito para no
tener que tomar nunca decisiones.
Puedes encontrarlo mirando siempre a
otro sitio, esperando que las intenciones lleguen a él.
Es un idiota.