05/08/11
[Gracias al camarero de El Pilón por regalarme su bolígrafo, también a aquellas personas que tiran al suelo los papeles que serán cartas a todas las catástrofes improvisadas.]
Supongo que por eso sólo me has rozado. Aparecer y desaparecer sin dejar un nombre, una seña a la que dejar ríos de culpa y responsabilidad. Porque eres culpable y sólo desde hace un par de horas de que me dedique a buscar imposibles reales (no ficticios).
Podemos buscar y en las canciones robadas por sucios (Nastys) grupos encontrar partes de historias que aun no han acontecido ni tendrán lugar. Es idiota pensar que la ciudad de Tulsa está a unos kilómetros de Yecla, acostumbrado a escribir cartas sin remite me quedaré esta vez sin poder indicar el destinatario.
Calculamos mal la distancia entre nosotros,
eran cientos de kilómetros de frío.
Supongo que por eso solo me has rozado.
Y ahora que vamos a hacer si si decido tarde echar a correr y alcanzarte para preguntar si sólo corresponde a los valientes ser protagonistas de la gran pantalla, si los cobardes podemos tener el rol de las canciones que serían nuestra banda sonora polar. Porque aun no compartimos el odio por las cosas triviales y tampoco la prisa por ver a Morla, la tortuga que insulta el tiempo y critica a los que esperan. Te perdiste antes de darme un nombre, título de este punto y aparte seguido con o sin final.
Si sólo me has rozado piérdete antes de que empiece a inventar nombres.