viernes, 29 de marzo de 2013

La prisión desde dentro

Voy a equivocarme por placer, por la misma razón por la que enciendo un cigarrillo al volver de correr. Alontanarme de la frontera que dibujan nuestros principios, lo que está bien visto popularmente, reglas como no llamar por teléfono hasta que transcurran tres días y hacerse el difícil; ritual para deshacer la cama y cambiar luego las sábanas.
Seguiré saltándome las directrices y actuando erróneamente hasta beber del sexo de quien no se pregunte si es lo correcto, porque ya tengo demasiado bagaje de recuerdos sobre el pecho y entiendo que todos llevamos nuestras prisiones dentro. Por eso te estoy proponiendo compartir celda esta noche, ser agua y ser sal, la pasión que no entiende de la mañana y no quiere despertar. 





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