Voy a equivocarme por placer, por la
misma razón por la que enciendo un cigarrillo al volver de correr.
Alontanarme de la frontera que dibujan nuestros principios, lo que
está bien visto popularmente, reglas como no llamar por teléfono
hasta que transcurran tres días y hacerse el difícil; ritual para
deshacer la cama y cambiar luego las sábanas.
Seguiré saltándome las directrices y
actuando erróneamente hasta beber del sexo de quien no se pregunte
si es lo correcto, porque ya tengo demasiado bagaje de recuerdos
sobre el pecho y entiendo que todos llevamos nuestras prisiones dentro. Por eso te estoy proponiendo compartir celda esta noche, ser agua y ser sal, la pasión que no entiende de la mañana y no quiere despertar.
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