viernes, 11 de octubre de 2013

La ciencia de las despedidas

Vamos a medir el ángulo del vello erizado a través del método empírico-analítico, hacernos daño para descartar las hipótesis erróneas y amarnos por el bien de la ciencia. La atracción nos hace girar como si el resto de fuerzas del universo no intervinieran y me he aislado en mi estudio para calcular las bases de nuestra relación. Somos esclavos de un amor cuántico que existe y se niega a la vez, el equilibrio de saber que en los imposibles no tenemos elección y que cuando dos cuerpos se alejan las fuerzas de atracción olvidan. Me gustaría cambiar las leyes de la física y estar cerca cuando me encuentre al otro lado, seguir orbitándote y disfrutar de los mareos.
La gravedad no entiende sobre amor y son las decisiones las que gobiernan nuestra atracción, las decisiones las que me alejan de ti, las decisiones que nadie ha impuesto y he elegido yo. Sobre el papel los silogismos no mienten y me culpan por haberte conocido camino al aeropuerto y no tener la entereza de aferrarme al suelo.



No hay comentarios:

Publicar un comentario