Nos encontramos a más años caracol
que nunca, podría correr a tu encuentro y la brújula me engañaría,
me diría que tu ya no eres norte y que es más posible que te
encuentre a 180º en cualquier otra dirección. Por eso tatúo en mi
cuerpo brújulas en las que pueda confiar, indelebles, que me
permitan encontrarte cuando olvide lo que estaba buscando. No es que
haya olvidado el camino, pensé que no haría mal tomar un atajo y
ahora al mirar a mi alrededor no veo señal de por donde he venido,
estoy perdido entre el centeno.
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