Ahora desnudo libros, los ato a una
silla y los interrogo con las medidas que sean necesarias para que me
digan lo que quiero saber. He empezado a caminar hacia atrás para
viajar en el tiempo, lo vi en una película no muy rigurosa con las leyes de la física, pero ahora mismo es mi mejor carta. Aunque es bien sabido que
tengo una máquina para viajar en el tiempo, un segundo, pero son
muchos segundos, muchas historias y no puedo volver a pasar por
todas, timey wimey stuff, ya sabes. Me gusta pensar que el doctor se
materializará en su caja azul en mi salón y me dirá: ven conmigo
si quieres vivir, y yo me llevaré una maleta con todos mis juguetes
y Le Cittè Invisibili, para visitar todas las ciudades que
enamoraron a Marco Polo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario