Te reto a retarnos. Nadar donde
ninguno de los dos hace pie e intentar resolver los sudokus de nivel
maligno. Te reto a una competición de canto y prometo esforzarme
para no perder la dignidad, en la medida de lo posible. Te reto a
saltar por la ventana, a enfadarte conmigo, hacer tiempo para poder
llegar 20 minutos tarde a la cafetería y sentir ese leve cosquilleo
que se siente cuando alguien te espera. Te reto a equivocarnos,
perder el vértigo, hacer magia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario