viernes, 8 de noviembre de 2013

El tiempo en Londres

Él que esperaba encontrar la ciudad sin tiempo, una metrópolis a galope, ha dado con una ciudad donde los transeúntes no tienen prisa porque van a su hora, el metro va a su hora y todo va a su hora. Menos el sol, el sol en Londres no va a su hora. 

Ha llegado a una ciudad en la que no puede escribir porque no siente nada, acerca el oído a las paredes de los edificios y no entiende sus susurros y lamentos. Él siempre ha hablado patafísica de la que se habla al sur, con más arena que nubes y aunque los fundamentos del lenguaje son los mismos sus palabras vacilan resistiéndose a ser nubladas y la gente lo mira extrañado, como si él no supiera hablar patafísica.

Extranjero del mundo se esconde bajo el edredón de su nueva habitación de las ventanas y contempla la lluvia que acaece en los días pares, pero no se moja, desde su fortaleza de tela clava un bolígrafo en su diario sin deslizarlo y se queda dormido con él en la mano. La limpieza de las páginas le agobia y no puede escribir sino de las páginas en blanco, la patafísica en el norte y el tiempo en Londres.


2 comentarios:

  1. ¡Hola! Marcos, soy Deya.
    Como ves, encontré tu blog (ese cuyo enlace dijiste que me pasarías xD).
    Por lo que leo, ya estás en Londres. Sólo decir, que espero que te vaya bien en tu aventurilla londinense; mientras tanto, por aquí seguiremos con nuestras vidas de siempre (de momento). Venga, un saludo!

    ResponderEliminar
  2. Me alegra saber de ti. Siento no haberte escrito como te dije que te haría, soy la procrastinación hecha carne. Por aquí las cosas van bastante bien, Londres ofrece todo a quienes quieren buscar, independientemente de los intereses que tengas encuentras gente de todo el mundo con esos mismos intereses y se hace natural sentirse en casa.

    Eres la primera persona que escribe un comentario en un blog que llevo escribiendo por casi tres años y me siento honrado sabiendo que eres tú quien deja por primera vez huella aquí.

    Espero el día en el que volvamos a coincidir en la misma ciudad.

    ResponderEliminar