Siempre me arrepiento y deshago el
camino, fijandome atentamente de pisar sólo las baldosas amarillas,
todo lo demás es lava y si caigo, se acaba el juego. Me gustan las
respuestas inventadas de las preguntas que nadie se hace, como si de verdad existe el tiburón jaguar, saber cómo es el corazón de las alcachofas o lo que Otto escribía en sus aviones de
papel. Me gustan tantas
cosas que me vuelvo a equivocar de baldosa y tengo que
empezar otra vez.
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