Te quitas las botas, que ya pesan, y te acercas sin apartar la vista, lentamente, como un felino dando caza, como si no te estuviera viendo.
Vamos a hacer una pelea de gatos, con garras de terciopelo y huesos de oso de peluche, sin poder hacernos daño.
Vamos a estar guerreando hasta quedar extasiados, reducidos a un ovillo de lana que de vez en cuando se queja un poco y deja entrever un leve gemido.
Vamos a quedarnos dormidos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario