Cuando Polo está en su cama el sol tiñe la habitación y él piensa en lenguajes de día y canciones de mañana temprano, visita sus mundos, recorre las calles de agua, se detiene ante las ventanas selladas preguntándose por su interior, con miedo a abrirlas de un golpe y asomar la cabeza. Durante el día con los ojos cerrados recorre su inventiva deshabitada, sin nadie con quien poder conversar o hacer alarde de los idiomas que conoce.
Por la noche ahora sonríe a todas las mujeres que saben hablar noche diciendo: Eres demasiado mayor para ser tan tímida.
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