Llegados a este punto solo entiendo de
reiteraciones, como quien traza el mismo círculo indefinidamente
obviando la fuerza centrífuga. Soy todas las cartas que no he
enviado, los tres dedos de cerveza restantes de la noche anterior, la desidia y la calma.
Dejé de fumar las palabras inventadas y ahora se consumen sin pena
ni gloria esperando quemar mis dedos.
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