miércoles, 13 de julio de 2011

La habitación de las ventanas


Echaré de menos la habitación de las ventanas, o balcón en el sentido más estricto y considerablemente menos bonito de la palabra. Con esas vistas de Madrid a 180º que tan pronto se volvieron grises sin niebla, sin espacio para colocar la cama y morir figuradamente de frío las noches de invierno y alguna tarde encapotada.

Y a pesar de todo echaré de menos la habitación donde no había que inventar ventanas y un grito rompecristales habría sido letal.

Recuerdo de la única pared que no se quiebra al gritar

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