Echaré de menos la habitación de las ventanas, o balcón en el sentido más estricto y considerablemente menos bonito de la palabra. Con esas vistas de Madrid a 180º que tan pronto se volvieron grises sin niebla, sin espacio para colocar la cama y morir figuradamente de frío las noches de invierno y alguna tarde encapotada.
Y a pesar de todo echaré de menos la habitación donde no había que inventar ventanas y un grito rompecristales habría sido letal.
Y a pesar de todo echaré de menos la habitación donde no había que inventar ventanas y un grito rompecristales habría sido letal.
Recuerdo de la única pared que no se quiebra al gritar

No hay comentarios:
Publicar un comentario